Esclavitud, sujeto moderno y liberación femenina

Leyendo a Meillassoux y su Anthropology of Slavery me encuentro con esta historia, impresionante por su dureza. Es la historia de Adukwe, una esclava africana en el siglo XVII. “Su vida es la sucesión de malas condiciones de vida. Sus relaciones con los hombres son precarias, a menudo ilegítimas. Sus hijos no son reconocidos ni mantenidos por los padres: ninguno de sus amantes se hace cargo de ella. Aborta varias veces. Su vida errante no es propicia para la maternidad”. No deja de sorprenderme el increíble parecido entre la vida de esta esclava africana y las condiciones de vida de la mujer contemporánea, sobre todo en la Europa actual. Es inevitable establecer la comparación entre las condiciones de vida de las esclavas hace cuatro siglos y la manera como se desea o puede realizarse en la práctica la liberación femenina en la actualidad: baja fertilidad, renuncia a la maternidad sea por la precariedad laboral o por el deseo de desarrollarse profesionalmente, relaciones volátiles, la posibilidad e incluso el deseo de ser madres solteras entre aquellas que pueden mantener a su descendencia, errancia, la siempre latente posibilidad del aborto como resistencia a sus condiciones de vida o a la prevención de esas condiciones de vida para los hijos. En suma: que la liberación femenina se está entendiendo como el desprendimiento de las mujeres del yugo de la comunidad cuando eso, precisamente, es lo que define a la esclavitud: un esclavo es el que no tiene familia. Es altamente posible que las mujeres solteras y sin familia de más de 40 años se encuentren en una posición muchísimo más vulnerable que sus pares que se encuentran casadas y con hijos. Dudo mucho que la liberación femenina pueda realizarse como negación de la comunidad, es decir, como la realización del absoluto individualismo. Tendría, en todo caso, que hacerlo como redefinición de la misma, que pase simultáneamente por una redefinición de los roles masculinos también. Una redefinición que conserve para la comunidad el poder de proteger a todos sus individuos del mercado y del estado.

About Gabriel Arriarán

Es el director de Frontera Pirata. Licenciado en antropología por la PUCP, MsC in Social Anthropology por el LSE. Trabajó como reportero en LaMula.pe, fue colaborador de la revista Frontera D, en España, y de la plataforma de periodismo de investigación Convoca.pe, en Perú. Fue uno de los periodistas que participó de la investigación de los Panama Papers. Escribe sobre la actual fiebre del oro en la Amazonía, e investiga casos de trata de personas asociados a las mafias de la minería ilegal.