La huelga de mineros informales se agrava y deja tres heridos en Perú

La huelga de mineros informales contra el plan de formalización del Gobierno peruano se agravó en las últimas horas, con enfrentamientos que dejaron tres heridos y el bloqueo de la vía que comunica el sur del país con Brasil.

Según dijo hoy a Efe el presidente de la Federación Minera de Madre de Dios, Luis Otsuka, el martes hubo dos mineros heridos de bala y un policía con una pedrada en la localidad de Mazuko, a 130 kilómetros de Puerto Maldonado, la capital de la región amazónica de Madre de Dios, fronteriza con Brasil y Bolivia.

Un grupo de mineros, informaron medios nacionales, dinamitó parte de un cerro y bloqueó así la carretera Interoceánica, que une a Perú con Brasil, en la zona entre el distrito cuzqueño de Camanti y Mazuco, lo que motivó el enfrentamiento.

En Mazuco, donde se han reunido cientos de mineros informales, también fueron detenidas cuatro personas por, supuestamente, portar armas de fuego y objetos contundentes.

Las autoridades de Puerto Maldonado también alertaron hoy de un posible desabastecimiento de productos, porque desde hace tres días los autobuses interprovinciales y los camiones de carga no pueden llegar a causa del bloqueo de la carretera.

En esa ciudad se ha concentrado la mayor cantidad de mineros que acatan la huelga que se inició el lunes y que, según dijo hoy Otsuka en conversación telefónica con Efe, suman unos 25.000 en 14 regiones del país.

“Estamos en huelga en protesta por la injusticia del Gobierno central que, siendo concesionarios mineros, ha sacado decretos que a nosotros nos prohíben hacer el trabajo de minería en todo el corredor minero, por eso es el rechazo”, precisó

Otsuka responsabilizó al ministro del Ambiente, Jaime Pulgar-Vidal, de haber ordenado la aplicación de medidas de interdicción con el objetivo, según dijo, de que desaparezca a la minería pequeña y artesanal.

“Creo que esto viene dictado de otras latitudes, (Pulgar-Vidal) tiene un fondo verde al que han llegado 10.000 millones dólares por el cambio climático, se tiene que investigar porque tanto ensañamiento con nosotros”, dijo.

El dirigente acusó al Gobierno de no aplicar las mismas medidas contra la gran minería y aseguró que Pulgar-Vidal “está incubando violencia a nivel nacional”.

Otsuka afirmó que se reunió hace una semana con el presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez, y llegó a acuerdo para modificar algunas normas de la ley que combate la minería legal, pero aseguró que ese diálogo fracasó cuando el Gobierno ordenó la destrucción de maquinaria de los mineros en la región de Madre de Dios.

Resaltó que los integrantes de su federación no son mineros ilegales, porque tienen concesiones, y pidió al Gobierno “reconocer su error” y modificar las normas que ha dictado.

“En Perú hay 500.000 mineros que quedarán en la ilegalidad a partir del 19 de abril del próximo año (cuando entrarán en vigencia las leyes), nos persiguen como a vulgares delincuentes, si eso se aplica a partir de entonces faltarán cárceles en Perú”, ironizó.

El dirigente minero aseguró que rechazan la “deforestación irresponsable” que causa la minería ilegal y pidió al Gobierno, “con mayor seriedad”, un diálogo para elaborar “normas claras para una actividad tan importante como es la pequeña minería”

En medio de la huelga, el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, aseguró el martes que el Gobierno está combatiendo a la minería ilegal y no a los pequeños mineros.

“Estamos enfrentando a grupos y mafias poderosas que corrompen a todo nivel, por primera vez se ha tomado la decisión de solucionar este problema creando un marco legal que diferencia claramente lo ilegal de lo artesanal”, enfatizó el ministro.

Las autoridades peruanas han destruido durante este año más de 300 equipos y artefactos utilizados en la minería ilegal, según informó el director general de Capitanías y Guardacostas (Dicapi), Edmundo Deville.

Las primeras interdicciones en Perú se desarrollaron en 2011, en aplicación de una política estatal de “tolerancia cero” con la minería ilegal que destruye y contamina amplios territorios de la Amazonía peruana.