“Arturo”

Sobre Daniel Urresti, actual ministro del Interior, pesa una denuncia por la muerte del periodista Hugo Bustíos en Ayacucho, en 1988.

El 24 de noviembre de 1988 los periodistas Hugo Bustíos, corresponsal de la revista Caretas en Huanta, y Eduardo Rojas, corresponsal de Actualidad, fueron rociados de balas en el pago de Erapata. Bustíos y Rojas gritaron que eran periodistas, pero los atacantes no cejaron de disparar.
Disparaban a matar.
Al ser herido, Bustíos cayó de la moto en la que iban ambos; y logró gritar a Rojas antes que lo remataran:
– Corre cojudo. Estos no son senderistas.
Rojas, al emprender la huida, fue impactado de bala dos veces en el brazo izquierdo y una vez en el abdomen. A pesar de ello, pudo seguir corriendo. Lo hizo en zig-zag, para evitar que lo hirieran de nuevo, pero otro balazo llegó a lacerarle el muslo derecho. Mientras, por un momento en su huida, voltea a mirar por encima de su hombro, divisa que un sujeto se acerca al cuerpo tendido de Bustíos, aunque no logra ver lo que hace, y sigue corriendo.
Escucha una explosión.
Dos balas impactan en las cámaras Canon y Nikon que llevaba colgadas del cuello. (Caretas haría luego reconocer las cámaras por un perito. Las balas que las impactaron eran unas parabellum, de 9mm, usadas comúnmente en metralletas Uzi).
Rojas corrió unos 400 metros, hasta lograr ponerse a salvo en la casa de Primitiva Jorge Sulca, que era custodiada por un contingente del ejército. Primitiva y su hijo Gregorio habían sido asesinados la noche anterior y, precisamente, Bustíos y Rojas se hallaban en Erapata investigando el crimen.
Quién sí vio, y logró identificar al hombre que se acercaba al cuerpo de Bustíos fue Alejandro Ortiz Serna. Varios días después de la muerte de Bustíos, el 16 de diciembre de aquel año, Ortiz Serna declaró bajo juramento que había identificado al hombre que se acercó al cuerpo de Bustíos y había visto lo que sucedió después con lo que quedaba de él.
Ortiz Serna declaró:
– Ví a un hombre vestido de blue jeans y camiseta blanca disparar contra Hugo Bustíos un arma corta, automática, que no hacía mucho ruido. El individuo que disparaba tenía piel blanca, cabello crespo y bigote. Sé que es uno de los oficiales del ejército de la base de Castropampa, también conocido con el sobrenombre de “Ojos de gato”.
“Ojos de Gato” era el Teniente Coronel EP Amador Armando Vidal Sambento. Abajo, aparece acompañado en la foto que les tomó el periodista Óscar Medrano, (precisamente el día que evacuaron por helicóptero a Rojas de la misma base de Castropampa) por su jefe en la base de Castropampa: Víctor Fernando La Vera Hernández.

Ojos de gato
Ortiz Rojas fue asesinado poco después de prestar esta declaración y de pedir garantías para su vida en la oficina del Procurador General de Lima. Antes de morir, sin embargo, fue testigo de un macabro detalle. Un detalle por el que el líder de la patrulla a la que estaba adscrito Ojos de Gato sería reconocido muchos años después, y en una región lejana a Ayacucho. Fue testigo de una explosión. Ortiz Rojas vio que Ojos de Gato se acercaba al cuerpo de Bustíos y arrojaba sobre él una granada.
El líder de aquella patrulla sería el general (r) Daniel Urresti, quien hasta hace pocos días se desempeñó como alto comisionado para la formalización de la minería y la interdicción de la minería ilegal y funge actualmente como Ministro del Interior. Identificado popularmente con el uso de explosivos para hacer volar dragas y carrancheras en Madre de Dios, Urresti Elera es hoy el sexto ministro del Interior del gobierno de Humala. Sobre él pesa una denuncia por el asesinato del periodista Hugo Bustíos en la tercera fiscalía superior penal nacional, cuyo titular es el fiscal superior Luis Antonio Miranda Burgos. Desde junio de 2013, Urresti es investigado judicialmente por este caso, considerado de lesa humanidad. De acuerdo con esta pesquisa, divulgada hoy por el programa “No hay derecho”, de Ideele, se han logrado recopilar elementos probatorios para iniciar el juicio de un caso que ya tiene a dos militares sentenciados, a saber, los mismos que aparecen en la foto anterior: Víctor La Vera Hernández y Amador Vidal Sanbento.

Rojas 1

FOTO TOMADA POR EDUARDO ROJAS POCAS HORAS ANTES DEL ATAQUE, EL 28 DE NOVIEMBRE DE 1988, PUBLICADAS POR CARETAS LUEGO DEL ASESINATO DE BUSTIOS.

Rojas 3

FOTOGRAFÍA DE ROJAS ARCE. LA LEYENDA DE CARETAS, DE NOVIEMBRE DE 1988 ES “BUSTIOS CONSUELA A HIJA DE VÍCTIMA. MINUTOS DESPUÉS JUNTO A ROJAS CAERÍAN EN CRIMINAL EMBOSCADA”

La denuncia dice textualmente:

“Siendo aproximadamente las 11:30 de la mañana del mismo día, en circunstancias que los dos periodistas se encontraban cerca de la vivienda de la familia asesinada […] por disposición del jefe de base Víctor Fernando La Vera Hernández, fueron emboscados y atacados por miembros del ejército peruano de la base militar de Castropampa al mando del oficial Daniel Belisario Urresti Elera, conocido con el apelativo de “Arturo”, con la participación del sargento Johnny José Zapata Acuña, conocido con el apelativo de “Centurión” y otros miembros del ejército no identificados”.
De acuerdo al testimonio del Teniente Coronel Vidal Sambento, ya condenado como uno de los autores del asesinato de Bustíos, la participación de Urresti en el hecho es directa:

En agosto de 2013 el acusado Urresti Elera tuvo oportunidad de brindar su descargo. Reconoció que se desempeñó en labores de inteligencia en Castropampa durante todo el año 88, pero calificó la versión que lo inculpa de “fantasiosa”.

Se trata de un caso que ya tiene una sentencia condenatoria en la Comisión Interamericana de derechos humanos contra el Estado peruano; y otra sentencia condenatoria contra los autores mediatos de este crimen: los ya referidos la Vera Hernández y Amador Vidal Sanbento, es decir Ojos de Gato. Ambos identificaron a Urresti como el líder de la patrulla que asesinó a Hugo Bustíos.
Al divulgarse la información en “No hay derecho”, LaMula.pe se encontraba ya sobre este oscuro antecedente de Urresti. Accedimos a las ediciones de Caretas que siguieron el caso de Bustíos y Rojas durante aquellos meses de 1988. En su edición del 5 de diciembre de 1988, se recoge el testimonio de siete personas que fueron testigos del asesinato de Bustíos.
El primero de ellos era un agricultor licenciado del ejército.
Sus declaraciones a Caretas:
“yo ese día no había tomado desayuno porque había problemas. A eso de las 8:30 de la mañana, vi pasar para abajo como 60 militares a pie. Faltando cinco minutos para las 12 me fui hacia el alfalfar donde estaban mis animales. En eso escuché la moto (donde iban Bustíos y Rojas), le iba pasar la voz. Cuando pasó la moto, empezaron a disparar al aire. Escuché tres tiros. Yo me vine para ver mejor y ví a uno de los atacantes que dio dos pasos adelante y fusiló a Bustíos con una metralleta chiquita de cañón corto que tiene la salida de bala como de pistola. Hugo se cayó boca abajo. El otro pata sacó una granada y la tiró desde unos 5 m. Después que Tito jojo. En eso de arriba comenzaron a llegar unos tipos vestidos de verde con gorras. Era un guardia civil. Con esos yo he visto que peligraba vivido porque yo estaba como testigo así que me he quitado rápido. Dispararon al aire al comienzo, Rojas gritó: ” periodistas, periodistas”. Cuando yo andaba las que yo lo he mirado y visto a Hugo que caía pero a Rojas ya no lo he visto. Los disparos venían detrás del caserón que ahí está, para este lado. La mayoría de los que dispararon andaban con camiseta blanca. Habían sido de ocho a 12 personas los que asesinaron. Uno estaba con un pantalón Jean, otros estaban con un pantalón verde. Yo pensé que me Bien visto y no salí de allí. Es difícil andar por la chacra con los militares cerca. El que disparó y del ejército, lo sé porque es un conocido acá como Rogelio, le dicen también Ojos de Gato que tenía el arma corta la única arma corta del grupo”
El segundo testimonio que Caretas recogió es el de un anciano. Dice así:

“Yo estoy enfermo con mi cintura. Por eso he estado ese día sentado al frente de mi casa chancando cabuya para hacer soga. Allí he visto que los militares estaban sentados al costado de la casa blanca. Ahí han estado en la esquina un rato. Éstos son los que han hecho reventar las balas. Yo pensé que esta casa sería de los terrucos por eso estarán disparando. Inmediatamente después de la explosión entraron a mi casa dos militares altos vestidos de un pantalón color plomo y polo blanco. Yo les he dicho que entren a mi casa y busquen si quieren, Que nada han de encontrar que yo estaba solo y enfermo. Uno de ellos era medio gordo y zambo conmigo, el otro era blancón”

Tres mujeres que lavan la ropa en un lugar aledaño también vieron el crimen, y luego de declarar para Caretas, una de ellas, Florinda Morote, dijo que tenía miedo a las represalias

“Yo estaba lavando ropa cuando escuché el disparo de tres balas y una bomba. Nos corrimos hacia la tienda, yo con mis hijos. Las otras señoras me decían ‘acá nomás vamos a estar, en los molles nomás’ y se quedaron allí. Las balas pasaron por mi lado ‘siu-siu’ pero no sonaba. Mire hacia arriba y en eso vi que el señor Hugo estaba cayendo de la moto y a un flaco que corrió hacia nosotros. Tenía la ropa manchada de sangre. El nos dijo ‘me vengo de allí’. Venía corriendo en zig-zag. Nosotras le dijimos ‘no papito, córrete derecho nomás’. El flaco se caía y se paraba. Así se fue corriendo hacia abajo. Y después un tipo he visto corriendo escapando hacia Ipishco. Llevaba polo blanco. También he visto que de arriba estaban viniendo dos verdes (guardias civiles)”

“Estaba con mi esposo dentro de mi casa. Escuché tres disparos y pensé que serían los militares que están bajando para recoger los cadáveres de la señora Primitiva y su hijo. En eso nomás escuche la dinamita, cuando salí a mi puerta vi una polvadera enorme y algunas personas que correteaban de un lado a otro. Estaban vestidos con polos blancos, y en eso me he regresado de miedo. Al poco ratito nomás, vinieron dos militares y me tocaron la puerta para preguntarme si había visto a los que mataron al señor Hugo, yo les dije que no había visto nada y que estaba dentro de mi casa nomás”

“Como a las 11:30 vinieron dos carros del ejército. En el caserón han bajado varios, algunos con ropa de civil. En ese momento yo iba a la casa de la señora primitiva Jorge porque me han dicho que iban a levantar su cadáver. Cuando yo estaba allí escuche tres tiros y una explosión. Yo estaba preocupada porque en mi casa se habían quedado mis dos hijos. Los militares que estaban en la casa nos dijeron a todos vamos a ver qué pasa y todos hemos salido. En eso nos hemos encontrado con el muchacho Rojas quien dijo a los militares que los habían atacado”

Testigos

FOTOGRAFÍAS DE LOS TESTIGOS Y CROQUIS PUBLICADO EN CARETAS, EN SU EDICIÓN DEL 5 DE DICIEMBRE DE 1988

 

Así mismo, declararon para Caretas dos hombres más. Uno era un agricultor, el otro era un guardia civil:

“Yo he estado en el mismo sitio que la señora (Testigo 2), estaba haciendo pastar mis vacas. Escúchelos tres disparos. Todos empezaron a gritar. Cuando vi hacia arriba vi a dos corrían hacia el otro lado y un bulto caído en el suelo, mi vista no es buena así de lejos”

“Cuando íbamos para la zona, hemos visto subir dos camiones del ejército, que regresaban a Huanta. Serían las 11:30 de la mañana y fue cuando estábamos por llegar a la pileta donde se reparte el camino que va hacia Azángaro”

Las ediciones de la revista Caretas de finales de 1988 y principios de 1989, abundan en las amenazas que sufrieron los testigos de este crimen y en la lentitud con la que el fiscal de Huanta llevó un caso que hoy, 24 años después, parece que por fin se cerrará definitivamente.

El proceso en el que se encuentra involucrado Urresti en calidad de acusado, es contra los autores materiales del crimen. Urresti ha negado su participación en él, pero dependiendo de la opinión del fiscal, el proceso pasaría a juicio, lo que implica que la acusación se encuentra bastante justificada.
De ser así, Urresti Elera, actual ministro del interior, podría ser condenado por ser el autor material del asesinato de Hugo Bustíos. Más allá del posible resultado de la sentencia, un procesado por un crimen de lesa humanidad no puede ser Ministro del Interior.
Urresti tiene que renunciar.

La sentencia, publicada por Ideele, puede revisarse a continuación:

Anuncios

About Gabriel Arriarán

Es el director de Frontera Pirata. Licenciado en antropología por la PUCP, MsC in Social Anthropology por el LSE. Trabajó como reportero en LaMula.pe, fue colaborador de la revista Frontera D, en España, y de la plataforma de periodismo de investigación Convoca.pe, en Perú. Fue uno de los periodistas que participó de la investigación de los Panama Papers. Escribe sobre la actual fiebre del oro en la Amazonía, e investiga casos de trata de personas asociados a las mafias de la minería ilegal.