Cadena de mando

El rol que cumplían los S2 durante los años de la violencia en Ayacucho

Esta mañana aparecía en Diario Uno una nota de Carlos Tapia haciendo referencia al tipo de labores que cumplían los S2 –el cargo que tenía el actual ministro del interior, Daniel Urresti, en el momento en el que el periodista Hugo Bustíos fue asesinado– durante los años de la violencia política que asolaron Ayacucho en los ochenta.
Tapia menciona que hacia 1988 habían 50 bases contra subversivas en las provincias norteñas de Ayacucho (Huamanga, La Mar, Huanta, Cangallo, y Víctor Fajardo), además de la de Tayacaja, en Huancavelica, el territorio que solía ocupar el Comité Regional Principal de Sendero Luminoso.
Del cuartel de Castropampa, afirma Tapia, dependían varias bases desperdigadas por la provincia de Huanta, oficiales de inteligencia coordinaban con el capitán “Arturo” – el a.k.a de Urresti en esa época– así como coordinaba él con el G–2 del Estado Mayor del CPM, sito en el cuartel BIM–51, en Huamanga.
“Toda esta estructura jerarquizada de Inteligencia, como los hechos han demostrado, obtenía la información mediante interrogatorios y torturas a los sospechosos capturados y llevados a las bases y cuarteles; hasta tenían un manual para esto (TII–CVR)”– afirma Tapia.
Y prosigue:
“Toda ejecución extrajudicial ajena a la incursión militar a una “zona roja”, aún más si fuera de un personaje conocido de la localidad, tuvo obligadamente que ser consultada con el S2 del cuartel”
Para Tapia, pues, es improbable que cumpliendo las funciones de un S2 en Castropampa, Urresti tan sólo se hubiera dedicado a llevar en un un cuaderno las incidencias de los actos de Sendero, y que no hubiera estado al tanto de la ejecución de Bustíos.