Desarman a Urresti

LOS RESCOLDOS DE UNA EXPLOSIÓN HACEN DE FONDO PARA UN PASEO DE URRESTI LUEGO DE UNA INTERDICCIÓN EN MADRE DE DIOS

Varios periodistas coinciden en que el actual ministro del interior se tiene que ir.

PUBLICADO: 2014-07-08

Daniel Urresti ha tenido desde el inicio de su meteórica carrera hasta el ministerio del interior un inteligente manejo de medios, el mismo que le granjeó hasta hace muy poco una muy buena prensa. De hecho, esa fue una de sus más poderosas armas en todos estos meses, hasta que la publicación del expediente que lo implica en el asesinato del periodista Hugo Bustíos dio un giro de 180 grados a su relación, sino con la prensa en su conjunto (la cadena RPP y Nicolás Lúcar en su programa Punto Final, por ejemplo, siguen claramente a su favor), sí al menos con algunos periodistas.

Tal vez el ejemplo más claro haya sido el cambio de actitud de Rosa María Palacios hacia Urresti en los últimos días. El 20 de mayo, la periodista entrevista al general Urresti en Radio Exitosa sobre las interdicciones que venían ocurriendo en Huepetuhe, Madre de Dios. Unos días antes, Rocío Silva Santisteban, directora de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, había publicado una nota en La República mostrando su preocupación por las denuncias por violaciones a derechos humanos que venían ocurriendo durante las interdicciones a la minería en la región. Rosa María Palacios no preguntó a Urresti nada vinculado a esto. Cuando Ideele publicó la denuncia que lo implica en el asesinato de Bustíos, en cambio, la misma Rosa María Palacios tuiteó lo siguiente:

Se trata tan sólo de un caso. Pero hay más ejemplos de las críticas que comienzan a lloverle al ministro del interior y su negativa a renunciar.

Hoy Ricardo Uceda publica en La República un extenso artículo en el que da cuenta de los entretelones del testimonio de Vidal Sanbento, “Ojos de Gato”, uno de los militares imputados y sentenciados por el asesinato de Bustíos, sobre la participación Urresti en este crimen de lesa humanidad, y la distorsión que supone para un debido proceso que el acusado cumpla funciones como ministro del interior.

Gonzalo Zegarra de Semana Económica argumenta, a su vez, que la presunción de inocencia que juega a favor de Urresti en lo penal no hace lo propio en el ámbito político, una arena con reglas distintas a las estrictamente judiciales. Más aún, Zegarra comenta los riesgos que podría suponer para el actual gobierno el mantener a Urresti en funciones. Dice Zegarra:

[..] a Humala le cuesta sacrificar la que parece ser su mejor carta política en este ámbito [el Ministerio del Interior] tras un largo historial de ineptitudes y fracasos. Pero lo que por esa vía gana él en el corto plazo, podría perderlo en un horizonte más amplio. Y es que un gobierno democrático —de cara al registro de la historia— difícilmente puede darse el lujo de mantener en su ministerio más político a un acusado de homicidio, menos aún si éste implicó atentar además contra el derecho a la información por tratarse la víctima de un periodista en funciones. 

Por su parte, Cecilia Blume, en Correo, abunda en similares argumentos: que aun teniendo de su parte la presunción de inocencia, Urresti debió ser nombrado ministro al terminarse el proceso judicial que lo asocia materialmente al asesinato de Bustíos, y no antes.

Y ayer IPYS se pronunciaba, y reclamando directamente la renuncia del ministro:

El IPYS considera que la condición judicial del Ministro del Interior Daniel Urresti como presunto autor del asesinato del periodista Hugo Bustíos, cometido por fuerzas militares en 1988, es incompatible con el cargo que ostenta y un factor que puede afectar las investigaciones.

Si hasta el momento algo está logrando la denuncia que implica al ministro del interior en el asesinato de Hugo Bustíos es que las armas que alguna vez utilizó Urresti a su favor comiencen a volverse contra él. Mientras en el exterior la prensa comienza a hacerse eco de las graves acusaciones que pesan sobre él  por violaciones a derechos humanos, y organizaciones internacionales piden su destitución, aquí en Lima varios periodistas coinciden en que Urresti tiene que irse del Ministerio del Interior.

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