Una presidencia incómoda

Estos son los escenarios que podría enfrentar Luis Otsuka como presidente regional de Madre de Dios, si gana en la segunda vuelta.

PUBLICADO: HACE 18 HORAS

Conocí a Luis Otsuka, y conversé con él por espacio de una hora, en Mazuko, acompañando a la misión que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos envió allá en junio, para investigar los abusos que se venían cometiendo con las interdicciones a lo largo del corredor minero de Madre de Dios. Antes que sus pretensiones políticas o su papel al frente de la Federación Minera de Madre de Dios (Fedemin), de la que es presidente hace ya varios años, lo interesante de Otsuka es una biografía de la que prácticamente nadie sabe nada, y sobre la que él tampoco ha aportado gran cosa en su hoja de vida.

En esas horas, mientras esperábamos fuera de la reunión que sostenía la CNDDHH con las bases mineras de este poblado, Otsuka contó que su padre había muerto cuando todavía era un niño. Que aprovechando las vacaciones escolares, una vez viajó al Manu a encontrarse con su hermano que trabajaba allí la madera, cuando todavía este territorio no había sido declarado Parque Nacional, y que anduvo perdido tres días por aquellas selvas con la sola compañía de su escopeta. Que fue educado en el internado de El Pilar por los misioneros dominicos (Otsuka es un católico ferviente) y que solía acompañar al padre Aldamiz en los sobrevuelos que hacía por Puerto Maldonado, o los vuelos que hacían los curas en la vieja avioneta de la misión al Cusco, para realizar alguna diligencia o comprar víveres. Fue de allí que nació su afición por la aviación, la misma que lo trajo a Lima para entrenarse como piloto en Collique. Según contó a Rosario Yori, una estudiante de la Universidad de Nueva York que investigaba la trata de personas en Madre de Dios,  llegó a salir ileso de dos accidentes aéreos.

Sobrevivir a su niñez sin un padre, pasar tres días perdido en la selva a los 16 años, “asilvestrado”, como refirió, salir ileso de dos accidentes aéreos: la narrativa que Luis Otsuka ha construido alrededor de sí mismo dice que el aún candidato a la presidencia regional de Madre de Dios ha llegado para quedarse. Con el 29.5% de los votos totales (a Otsuka no le alcanzó para ganar en primera vuelta y competirá en una segunda contienda contra Simón Horna de Amor por Madre de Dios, quien obtuvo el 26.1% ), la imagen que el dirigente minero quiere proyectar hacia el exterior transmite que si sobrevivió a su propia vida –si Dios, digamos, dispuso que sobreviviera a su propia vida– será capaz de resistir cualquier cosa: al presidente Humala, al ministro Urresti, al ministro Pulgar Vidal; al proceso de formalización minera y a las interdicciones. Y dice también que, a los 64 años, seguirá allí, dando la guerra a este gobierno o al próximo como una terca piedra en el zapato, cuando el poder haya pasado factura a todos sus actuales enemigos.

Su participación en estas elecciones regionales y municipales implica que posiblemente se haya producido un cambio de estrategia en lo que a su disputa con el gobierno central limeño se refiere. En principio, supone que ha sacado la pelea de las calles para llevarla a otro terreno, tal vez uno en donde el gobierno sea bastante más vulnerable, una arena de donde ni la policía ni el ejército podrán interdictarlo: el bolsillo.

Ya hay rumores de que su elección como presidente regional retrasaría las inversiones que se tienen previstas para Madre de Dios, en particular los nuevos lotes petroleros abiertos recientemente a licitación; y posiblemente, la futura conexión del Lote 76 a manos de Hunt Oil con el Gasoducto del Sur. Particularmente, no creo a priori que eso suceda. El todavía presidente de la Fedemin no deja de ser un empresario: de darse las condiciones, negociará. Y no es ninguna incógnita lo que pedirá a cambio: la derogación de las leyes que prohíben el uso de dragas en los ríos, freno de mano a la política de interdicciones del actual gobierno, y el reconocimiento del Estado central a la actividad minera en Madre de Dios, tal como se ha venido realizando allí durante la última década.

Queda por ver qué tan urgentes son esas inversiones para el gobierno central, en qué medida el gobierno regional con Otsuka a la cabeza supondría un obstáculo para los grandes proyectos de inversión que espera se desarrollen allí, y cómo reaccionarán los ministros de la PCM  – institución con la que sostiene un conflicto hace ya varios años– ahora que, por fuerza, enfrentarán con Otsuka dos escenarios: en el mejor de todos, se sentarán a negociar con él; en el peor, posiblemente reaccionen tal como ya han hecho con los presidentes de otras regiones cuando les han resultado incómodos: investigando sus cuentas o destapando algún episodio oscuro de su pasado, con el fin de apartarlo del gobierno regional.

En marzo de 2012, recién emitida por la PCM la actual normativa de formalización minera, dos mineros y un nativo murieron en un enfrentamiento con la policía en Puerto Maldonado, y tanto la PCM como la Fedemin estuvieron achacándose mutuamente la responsabilidad por esas muertes. Más recientemente, en marzo de este año, Otsuka fue uno de los cuarenta dirigentes mineros denunciados penalmente por la PCM por el bloqueo de la Panamericana Sur en Arequipa, cuando las federaciones mineras de todo el país habían convocado a la denominada Marcha Minera de los 4 Suyos, y en particular, denunciados por la muerte de Magdalena Alarcón Huamaní, que falleció a causa de un paro cardiaco que no pudo ser atendido a tiempo a causa del bloqueo de esta carretera.

Su relación con la prensa nacional, por otra parte, no ha fluido tampoco en los mejores términos. Más allá de las campañas de satanización que han habido respecto de la minería y los mineros en Madre de Dios, en septiembre del año pasado apareció un video en el que el candidato a la presidencia regional aparecía aconsejando a un minero ocultar el uso de mercurio en los campamentos de extracción aurífera.

En el mismo Madre de Dios, Otsuka no las tiene todas consigo. El mismo día de las elecciones varias personas denunciaron a LaMula.pe que el actual vicepresidente de la Fedemin, Tomás Díaz Alcántara, había golpeado brutalmente a uno de los simpatizantes del alcalde electo de Huepetuhe, Aníbal Cavanaconza. Y de salir elegido, el presidente regional tendrá que lidiar no sólo con mineros, sino con la presión de agricultores, castañeros y extractores forestales con cuyas concesiones, precisamente, se sobreponen las concesiones de los mineros informales. Como es natural, le recordarán que la región no vive únicamente de la extracción del oro.

Sea como fuera, en el futuro inmediato, de salir elegido como presidente regional de Madre de Dios, Luis Otsuka  dará que hablar.

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