El incierto futuro de Madre de Dios

El candidato a la presidencia regional, Luis Otsuka, tiene un discurso antisistema que apoya la minería ilegal y la resistencia de la población a formalizarse y a pagar impuestos por una actividad extractiva que ha  causado impactos muy serios en el ecosistema.

Madre de  Dios, la región con mayor biodiversidad del país y a la vez, la más devastada por la minería ilegal  e informal  enfrenta una segunda vuelta  de infarto.  Luis Otsuka, el favorito para ocupar la presidencia regional, es un minero informal que ha logrado posicionarse con un discurso  antisistema que promete  revelarse contra el gobierno  para que esta actividad depredadora  florezca en  su república imaginaria.

Luis Ostuka, hasta hace poco, era el presidente de la Federación Minera de Madre de Dios.  Ha participado en varias manifestaciones  y paros contra los siete decretos legislativos que ha promulgado este gobierno  y el anterior para  combatir esta actividad que no sólo explota, sino que contamina  y depreda sin piedad bosques y ríos.

El mismo Luis Otsuka  posee  una concesión minera de 300 hectáreas en Tambopata, gran parte en el corredor minero, pero una significativa porción de ella en zona intangible. Otzuka Ha presentado su declaración de compromiso ante el Ministerio del  Ambiente, primer paso para ingresar al proceso de formalización. Para conocer el perfil de este candidato  que aspira gobernar esta convulsionada región, viajamos hasta Madre de Dios.

Aunque  no pudimos entablar un diálogo con las personas que trabajan en su campamento minero, hoy revelaremos con pruebas en mano, cómo  el  candidato Luis Otsuka  se estaría escudando en su cargo de dirigente minero, para realizar trabajos de minería ilegal en bosques
intangibles.

Luis Otsuka es un candidato  que ha recogido las demandas de una población que se resiste a formalizarse y a pagar impuestos por una actividad extractiva  que ha  causado impactos muy serios  en el ecosistema. La minería ilegal genera utilidades por mil millones de dólares.

Se estima que son 50 mil las  hectáreas de bosque afectadas por esta actividad, el equivalente a casi 71 mil canchas de fútbol.

De los 5 millones de onzas de oro que exporta el Perú al año, más de un millón, es decir el 22% corresponden a la minería ilegal.

La región más biodiversa  de nuestro país está en jaque y puede terminar, si no se establece un diálogo entre Ejecutivo y dirigentes mineros, en manos de un candidato antisistema que apuesta por el enfrentamiento y la extracción salvaje de este preciado mineral