¿Dónde está la farándula? 

Hay varias razones por las que este post de Ernesto Raéz merece comentarse.

Pero si hay una, entre todas, que realmente merece atención, es la pertinaz intención de personalizar y criminalizar los problemas ambientales por los que atraviesa Madre de Dios, en particular los asociados a la minería, antes que comprender y atacar dichos problemas como lo que son: el resultado de procesos sociales, políticos e históricos.

En este ejemplo concreto, dejemos de lado el moralismo pontificador y el amarillismo farandulero que estiran el texto de Ráez más allá de lo que lo datos que aporta permitiría, y centrémonos en las evidencias y los hechos.

1. ¿Las interdicciones se detuvieron con la elección de Luis Otzuka como presidente regional de Madre de Dios? Falso. Las interdicciones fueron ralentizándose desde que Daniel Uresti dejó de ser alto comisionado para ocupar la cartera de Interior y, sobre todo, desde que comenzaron a aparecer las evidencias del financiamiento que Humala había recibido de los mineros para su campaña electoral. Es más, en los correos que le fueron hackeados al mismo Otzuka poco antes de las elecciones regionales, aparecen indicios de que el actual presidente regional de Madre de Dios, a través de Lucy Nochi, coordinó con el Ministerio del Interior una falsa interdicción en La Pampa que, como efecto, tuviera un repunte suyo en las encuestas. Otzuka siempre fue funcional al gobierno.

2. ¿La para de las interdicciones implica que este gobierno ha claudicado frente al crimen de la minería ilegal? Implica más bien que las leyes que ilegalizaron a la minería en Madre de Dios claramente se han identificado con la interdicción y no con la formalización, lo que supone –además del número de mineros formalizados en la región: cero; y la cantidad de mineros muertos por la represión que esos decretos ocasionaron: cinco–, la prueba de su fracaso. Por otra parte, la estrategia de Interdicción era y es insostenible como solución al desastre ecológico que la minería ha provocado en Madre de Dios. Todavía no se sabe cuánto ha gastado el gobierno en esos operativos militares. A ojo de buen cubero se puede calcular que con dos o tres de ellos se hubiera podido financiar todo el presupuesto de la DREM, que en el 2013 fue de 1.3 millones de soles: es decir, había plata solo para los sueldos, mientras que nunca la hubo para la formalización, básicamente porque esos decretos nunca le destinaron un presupuesto. Ni siquiera lograron hacer funcionar la ventanilla única.

3. La estrategia de formalización minera nunca atacó las causas del problema. Raéz identifica esa causa con lo que, para él, es una  característica moral y psicológica de los mineros: la codicia. Más allá de que en esta generalización pueda haber algún tipo de racismo agazapado, esta misma personalización del problema se expresó en los decretos del 1100 en adelante, y está en la base del fracaso de estas leyes. Aquí Ráez omite a sus lectores un dato importante: que él mismo, desde el MINAM, participó del diseño de la estrategia de la formalización e interdicción minera. Y es importante porque tanto para él como para estas leyes la causa de los graves problemas ambientales por los que atraviesa Madre de Dios en la actualidad son los mineros, y no las condiciones políticas, sociales y económicas que dieron origen al boom extractivo de la minería, unas condiciones que, por cierto, estos decretos ni siquiera rozaron. En Madre de Dios la minería funciona básicamente igual a como han funcionado los otros booms extractivos por los que ha pasado la región desde la época del caucho. Si realmente se quisiera arreglar el problema, debería comenzarse por reconocer que uno de los efectos de la actual política extractivista ha sido una subida general de los costos de vida. Ninguna persona puede hacer frente a esos precios con la agricultura y ganadería de subsistencia que se practica en las zonas alto andinas de Cusco y Puno, que es de donde provienen la mayor parte de los mineros, y que migran estacional o definitivamente hacia los campamentos. No se puede arreglar el desastre ecológico de Madre de Dios sin claras políticas de inversión social y de lucha contra la pobreza en Cusco y Puno.

4. Llama la atención la crítica de Raéz a la candidatura presidencial de Urresti. Porque si lo que quiere Raéz es más interdicción, no hay nadie mejor que Urresti para el puesto de poner bombas y manipular a la opinión pública. Lejos de criticarlo, Raéz debería estar rogando al cielo porque Urresti salga elegido presidente, y acabe con el trabajo que dejó inconcluso en La Pampa, cuando fue nombrado ministro del interior.

A la luz de los datos, cabe  pues preguntarse dónde está realmente la farándula. ¿Sólo en una fiesta amenizada por Michelle Soifer en La Pampa, o en la misma lectura de la realidad que hacen el Estado, algunas ONG y hasta algunos investigadores?

Existe una asociación entre las ONG ambientalistas, la prensa y el Estado, para el caso de la minería en Madre de Dios, cuyo producto mejor logrado  fue sin duda Daniel Urresti; que en el mejor de los casos hace que los datos dejen de tener un trato periodístico para ser la expresión de algún tipo de activismo y, en el peor, que la información se convierta en el espectáculo chabacano y falaz de cualquier diario chicha.

About Gabriel Arriarán

Es el director de Frontera Pirata. Licenciado en antropología por la PUCP, MsC in Social Anthropology por el LSE. Trabajó como reportero en LaMula.pe, fue colaborador de la revista Frontera D, en España, y de la plataforma de periodismo de investigación Convoca.pe, en Perú. Fue uno de los periodistas que participó de la investigación de los Panama Papers. Escribe sobre la actual fiebre del oro en la Amazonía, e investiga casos de trata de personas asociados a las mafias de la minería ilegal.