En la Pampa no hay milagros

 

Los operativos de desalojo de la Pampa, en Madre de Dios, supervisados el pasado 6 de julio  por el viceministro de Orden Interno, Rubén Vargas, de la cartera de Interior, recuerdan a los dirigidos por el general Daniel Urresti cuando, en junio de 2014, anunció que para diciembre de aquel año, acabaría con la minería ilegal. Un año después, la Pampa había recobrado todo su funesto esplendor.

Hoy, mientras el Estado gasta millonarias sumas en este tipo de operativos, la estrategia contra la minería ilegal no ha cambiado. Es la misma que hacia finales de 2015, y durante todo el 2016, permitió el ingreso de los mineros ilegales a la misma Reserva Nacional del Tambopata.  ¿Por qué el Estado no ha sido capaz de aprender de sus errores? ¿Por qué no ha funcionado la estrategia de interdicción de la minería ilegal? ¿Qué se debería hacer en la Pampa para erradicar la minería ilegal?  Políticas de interdicción, la serie investigativa de Frontera Pirata que se inaugura con este primer artículo,  intentará dar respuesta a esas preguntas.

Un grupo de mineros  se afana en introducir lo más rápido que pueden un paquete de toallas higiénicas por el escape del último motor, antes de fondearlo en el cráter de unos cien metros de diámetro y otros veinte o treinta de profundidad, donde habían venido trabajando.  Las toallas higiénicas se hincharán al absorber el agua, y taponarán su entrada hacia los pistones, de manera que, una vez que termine la interdicción, lo rescatarán y lo volverán a poner en funcionamiento. Es lo único que queda de valor en el campamento de Tres Fronteras.

–Ya enterramos la maquinaria. Viene la policía. Vámonos –ordena el capataz del campamento de Tres Fronteras a un agente infiltrado de inteligencia, el “Chino Pirca”.

Un helicóptero dirige desde el aire el operativo de interdicción sobre el campamento de Zorro Valencia. Sobrevuela los cráteres, sus fondos de aguas infectas, color mostaza, sobre las que flotan dragas, chupaderas, carrancheras, y otros artilugios que los mineros han abandonado, para que los militares y los policías jueguen con ellos a la guerra, y tengan una linda explosión que mostrar a los hombres de prensa que suelen acompañarlos en operativos como Mercurio I, de gran despliegue. Las imágenes, tomadas con un gran angular abierto a tope, se verán espectaculares al día siguiente en cualquier programa de la televisión. Al centro de ellas, una autoridad del Estado, en este caso, el viceministro de orden interno, Rubén Vargas, de la cartera de Interior, declara:

Estamos dentro de la zona de amortiguamiento del área natural protegida de Tambopata […] Estamos, en la región Madre de Dios. Y estamos también en plena ejecución de un megaoperativo contra la minería ilegal […] Estamos en una zona en la que los daños que se están ocasionando al suelo, al agua […] son, dantescos. Estamos frente a un campamento minero que ha estado operando de manera impune durante varios años, y los daños […] son  absolutamente apocalípticos. Y yo acá quiero aprovechar que están ustedes acompañándonos en esta operación y en este campamento ilegal para hacer una denuncia. […] tenemos información preliminar que indica que indica que el Gobierno Regional de Madre de Dios habría, lo digo en condicional, habría dado concesiones para hacer esta actividad dentro de la zona de amortiguamiento. […] para que se realice minería […] esta minería asesina.

“Estamos frente a un poder económico muy grande”, finaliza el viceministro Vargas. “Parte del trabajo policial es no solamente destruir estos campamentos, que los vamos a arrasar. Pero adicionalmente, lo que estamos trabajando con el comando policial […] es a identificar a los que están financiando esta actividad.”

Espectaculares despliegues de personal y equipo policial y militar,  un no menos sinuoso aparato de propaganda  que, casi diría, sirve  antes para el culto a  la personalidad de quienes dirigen estos extemporáneos desfiles militares, que para la propaganda; todo esto, claro, cuesta un montón de plata.

¿Dónde se había visto antes un despliegue similar, escuchado un discurso parecido?

Ah, sí, claro.

Cuando el general Daniel Urresti era alto comisionado para la formalización minera y la interdiccion de la minería ilegal, el Estado atacó la Pampa, y luego el Km. 108, el centro de abastecimiento para los campamentos que se adentran en el área de amortiguamiento. Entre el 2013 y el 2014 se logró comprimir el crecimiento de la minería ilegal en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional del Tambopata a 805 hectáreas. Según Urresti, con quién logramos conversar por teléfono, entonces se arrasó con el 70% de la minería ilegal en la Pampa. Y ésa fue, hasta el día de hoy. la mayor victoria del Estado sobre el crimen en Madre de Dios.

El operativo “Principio de Autoridad IV”

El 9 de junio de 2014 Urresti coordinaba el operativo Principio de Autoridad IV. Sobrevoló en helicóptero la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata. Mediante el uso de explosivos, y con la misma gasolina incautada, sus fuerzas detonaron los equipos del que entonces era el principal campamento de la minería ilegal, el Mega 14, y destruyeron 48 generadores de energía que los mineros habían camuflado bajo tierra. Otras  52 balsas, 94 motos lineales y 85 alfombras –que es la herramienta mediante la que se decanta la arena que contiene a las partículas de oro– también fueron dinamitadas. El operativo había movilizado a 850 efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas, y a 15 helicópteros. Dos días después, Urresti incursionó sobre el Km. 108 y anunció, orgulloso, que el gobierno había recuperado la Pampa de la minería ilegal.

Esta era una pequeña ciudad y el campamento madre de la minería ilegal; podemos decir que esa actividad ilícita en esta zona ha sido erradica en su totalidad (…)”

Además de los efectivos y los helicópteros, en el operativo Principio de Autoridad IV participaron 18 fiscales ambientales, y representantes del ministerio del Ambiente, de Energía y Minas, y de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). En julio del año pasado Frontera Pirata introdujo un pedido de información a la PCM para averiguar cuánto nos habían costado, a los peruanos,  los operativos de interdicción durante el anterior gobierno. En concreto, sólo el operativo Principio de Autoridad IV, costó al Estado más de 17 millones de soles: S/. 17 267 471.5 soles, para ser exactos.

El despliegue militar y mediático del operativo fue, por su puesto, y tal como le gustaba a Urresti, amplio e intenso. “Tiene que ser así, por la gente lumpen que vive en la Pampa”, nos dijo Urresti la semana pasada. “No los trabajadores, que van y vuelven, sino los capataces, los patrones, si no los asustas…tienes que disuadirlos de atacarte, para (que) el costo social sea cero”.

¿En qué se diferencian el operativo Mercurio I del  operativo Principio de Autoridad IV? El miércoles pasado ingresamos una solicitud para entrevistar al viceministro Rubén Vargas, y al mismo encargado de prensa del Ministerio del Interior, Manuel Boluarte. Al momento de la publicación de esta nota, todavía no contestaban. Frontera Pirata, por supuesto, seguirá insistiendo. Pero, mientras tanto, permítannos volver al presente.

Un equipo técnico de lujo en el Ministerio del Interior

¿A qué nos refiere la palabra lujo? El lujo es un capricho costoso e innecesario, un artículo o una actividad orientados, en lo fundamental, al alardeo de poder o dinero frente a los demás.  Está asociado a un pésimo gusto y a una fascinación por la estridencia de los que, por cierto, suelen hacer gala los nuevos ricos.

Pues bien, eso es lo que es la política de interdicción en Madre de Dios.

Es revelador de la voceada capacidad técnica del actual ministro del Interior y sus viceministros que, siendo en el pasado tan críticos de Urresti y sus puestas mediáticas en escena, ellos, técnicos de lujo, lejos de estudiar el problema e idear mejores alternativas, calcasen tal cual el modelo de seguridad que acuñara el procesado por el asesinato del periodista Hugo Bustíos. Un modelo que, está probado, es caro, y muy poco efectivo si es que no viene acompañado de otro tipo de intervenciones.

Con S/.60´256 537 presupuestados para la partida 0128 “Reducción de la minería ilegal” para el 2016, y S/. 23´451 269.05 gastados en operativos de interdicción en Madre de Dios, hacia agosto del año pasado, según datos de los investigadores Novoa, Finer y Olexy, del proyecto MAAP (Monitoring of the Andean Amazon Project) esta luctuosa actividad se había expandido 353 hectáreas. Y no ya en el área de amortiguamiento, sino en el interior de la propia Reserva Nacional del Tambopata.

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Imagen 39c. Datos: Planet Labs, ESA/Sentinel-2, SERNANP. En: Novoa S, Finer M, Olexy T (2016) La Mineria Ilegal adentro la Reserva Nacional Tambopata Supera 350 Hectareas. MAAP: #39

Con los actuales S/.63 560 597 que el gobierno ha destinado a la reducción de la minería ilegal, desde agosto del año pasado ésta, más bien, se expandió otras 468 hectáreas hacia el interior de la Reserva.

¿Cómo Carlos Basombrío, el ministro del Interior, espera obtener resultados distintos o mejores a los que obtuvo su predecesor, Daniel Urresti, haciendo exactamente lo mismo que él? Es otra de las preguntas que nos gustaría hacerle al ministro, si su jefe de prensa nos responde.  Mientras tanto, a lo mejor José Mario Bergoglio, el papa Francisco, puede ayudar a encontrar una respuesta.

Dichosos los ojos que te ven

Las cámaras enfocan a un bulldozer pasando por encima de los precarios comercios de madera y techos de calamina, en el Km. 108 de la Carretera Interoceánica, en Madre de Dios. Columnas de policías y militares marchan a ambos lados de la vía. Cientos de toneladas de basura se han acumulado en las cunetas, y lo que otrora fuera bosque amazónico, contenedor de la mayor biodiversidad de nuestro planeta, hoy es un ecosistema que alberga, principalmente, a ratas y serpientes, y a unos perros flacos, medio zombis. El Km. 108: la capital amazónica de la minería ilegal.

Es el 6 de julio pasado. Días atrás, se había anunciado el desalojo de este gran centro clandestino de abastecimiento de la minería ilegal, y de la trata de personas con fines de explotación sexual. Se ve a hombres y mujeres quitando a última hora las calaminas que hacían de techos en sus locales, buscando rescatar de ellos lo último que quedara de valor. Un oficial, por un altavoz, le pide a la gente que se aleje de la máquina, que a veces retrocede violentamente, antes de volver a embestir contra las precarias instalaciones.

El esquema utilizado ahora por el Ministerio del Interior es el mismo que el que utilizara Urresti cuando fue alto comisionado. Se barren primero los campamentos, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, y dos días después se ataca el Km. 108, el centro de abastecimiento de la minería ilegal en Madre de Dios.

“El pueblo comprende que es por su propia seguridad”, afirma el oficial a cargo del operativo,  “y también, ante la venida del Sumo Pontífice en los primeros días del mes de enero,  se necesita que este lugar tenga este ordenamiento.

Ajá.

Las declaraciones del oficial a cargo colocan al operativo Mercurio I en su sitio. No es parte de un plan cuidadosamente estudiado. El espectacular despliegue responde a que el gobierno no quiere que el papa Francisco, en la visita que tiene programada a Madre de Dios, se tope con el espectáculo horrible de un asentamiento clandestino en el que campean la esclavitud y la explotación sexual de menores. Una barridita de mugre bajo la alfombra, para que la fealdad, la basura, las ratas y el crimen no vayan a ofender los santos ojos del Pontífice. Cabe esperar, entonces, que la zona quede más o menos tranquila hasta enero del próximo año. Pero, y una vez que Bergoglio se regrese al Vaticano,  ¿qué?.

Un perrito se enfrenta a uno de los bulldozers de la operación de barrido del Km. 108 de la pasada semana, a ladridos. Bajo los palos y las tablas que vienen siendo demolidos,  la gente grita de miedo a que algo pueda sucederle al pobre animal.

Que por favor el heredero de Pedro, el representante de Jesús en el desierto de Josafat de la especie humana, interceda ante Dios por nosotros, y pida: perrito, ya pues carajo, deja de ladrar.

Muerde.

Que en la Pampa no hay milagros.