Cuando la vida no vale nada (Parte 2: el surrealismo)

¿Cómo se explica que miembros de las bandas criminales en guerra por el control de la Pampa violen sexualmente a dos adolescentes, asesinen a una de ellas, metan un balazo en la cabeza a una bebé de dos años, y que doce horas después, la Policía se dirija en dirección exactamente opuesta de donde se cometieron estos crímenes, a efectuar un operativo de interdicción de la minería ilegal? Esta es la segunda parte del reportaje Cuando la vida no vale nada, y la tercera entrega de nuestra serie #PolíticasDeInterdicción.

Escribe: Gabriel Arriarán

El pasado 16 de julio entre los centros poblados de Sarayacu y Jayave, Yosabet Álvarez Huaypayunca, de diecinueve años, fue violada sexualmente y brutalmente asesinada. Acurrucada junto a ella, se halló el cuerpo de su hija Estefany, una bebé de dos años de edad, con un balazo en la cabeza. Aquella mañana, mientras se realizaba un operativo de interdicción en la Pampa, se registró una tercera víctima: Anabel Ivana Quispe, también violada sexualmente y luego ejecutada de un balazo en la boca, aunque Anabel milagrosamente sobrevivió. Las tres fueron las últimas víctimas de una guerra entre las bandas criminales lideradas por Alex y el Venao, que operan en la zona de la Pampa. En el contexto de una nueva arremetida del Estado contra la minería ilegal, esta guerra no ha parado de cobrarse vidas.

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Estamos en la Amazonía sur oriental del Perú, en la frontera peruana con Brasil y Bolivia. Cuando la vida humana no era más que una posibilidad de la evolución, los ríos Tambopata e Inambari lavaron de los Andes y esparcieron por aquí toneladas de oro en polvo. Millones de años después, las doradas partículas se encontrarían en el meollo de la crisis financiera y la vorágine extractiva del capitalismo contemporáneo, que aunadas a la vocación depredadora de la vida que caracteriza al Estado peruano, inauguraron una nueva y extraña era geológica en el terreno que quedó entre ambas cuencas: la Pampa. Los árboles secos, muertos en pie, y los monitos zombis que de tanto en tanto se aventuran por su ramas, recuerdan que alguna vez se concentró aquí la mayor biodiversidad del planeta. La carretera Interoceánica atraviesa por el medio este terreno, tristemente célebre. Desde la promulgación del decreto de urgencia 012, en el año 2010, a la franja entre el Inambari y la carretera se la conoce localmente como el Corredor Minero. Es allí donde ocurrieron los asesinatos de Yosabet y Estéfany. La franja hacia sur de la Interoceánica, entre la carretera y el río Tambopata, es la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional que la minería aurífera ilegal ha invadido y devastado, al punto que no solo la posibilidad de la vida humana, sino la posibilidad de la vida en sí, parece extinguirse en este lugar. Fue allá hacia donde se dirigió una columna de 150 policías, en la madrugada del día 17 de julio.

¿Cómo se explica que la guerra entre las bandas criminales de la Pampa se cobre la vida de dos niñas, falle en la muerte de una víctima adicional, y que doce horas después, la Policía se dirija en dirección exactamente opuesta de donde se cometieron estos crímenes, a efectuar un operativo de interdicción de la minería ilegal? Es la pregunta que Frontera Pirata tenía en mente cuando consiguió el teléfono y comunicó con Luis Otsuka Salazar, presidente regional de Madre de Dios, el pasado viernes 21 de julio.

La parte de Luis Otsuka

Tres días antes, antes de saber que acabaríamos escribiendo juntos este reportaje, Manuel Calloquispe se había dirigido adonde Otsuka a solicitar apoyo para doña Rafaela Roldán, bisabuela y abuela de la adolescente y la bebé asesinadas. Manan qullqui kanchu, le había dicho Rafaela, que hubiera querido enterrarlas en su natal Urubamba: no tengo plata. “Ayúdame señor periodista”, agregó. Ambos encontraron a Otsuka en el auditorio de la casa del Maestro, en una asamblea de profesores en huelga, la misma que ha paralizado las clases escolares en el sur del país. Lo abordaron al concluir la reunión. Manuel le presentó a doña Rafaela. Ella le contó el drama por el que está pasando. Otsuka la abrazó, prometió ayudarla. Llamó por el celular al gobierno regional y logró que donaran dos ataúdes y que la Beneficencia Pública de Puerto Maldonado cediera los nichos para enterrar a Yosabet y Estéfany.

Sin conocer que Manuel había solicitado este apoyo para doña Rafaela,  Frontera Pirata se comunicó con Otsuka por teléfono. La conversación no fue grabada. A continuación la transcripción de las notas tomadas en tiempo real, y al concluir la llamada, con las que se registró la entrevista.

[G. Arriarán]: ¿Qué está haciendo el gobierno regional de Madre de Dios para mejorar la seguridad en la Pampa y evitar crímenes como éste?

[L. Otsuka]: ¿Usted es periodista? ¿Por qué me llama a atribuirme responsabilidad sobre estos hechos? Yo no tengo ninguna responsabilidad sobre esas muertes.

[G. Arriarán]: Señor Otsuka, yo no le estoy atribuyendo ninguna responsabilidad. Usted es el gobernador regional de Madre de Dios. Usted tiene una responsabilidad sobre la seguridad de Madre de Dios.

[L. Otsuka]: No señor, yo no tengo ninguna responsabilidad. ¿Acaso yo manejo a la Policía?… ¿Por qué no le hace esa pregunta al presidente Kuczynski, al ministro del interior?

[G. Arriarán]: ¿Eso significa entonces que el gobierno regional no ha hecho nada?

[L. Otsuka]: Yo no se quién es usted. ¿Acaso se preocupó usted, se preocuparon en Lima, cuando a mí me secuestraron y me pidieron cinco kilos de oro de rescate? ¿Usted es periodista? Entonces averigüe pues.

Frontera Pirata decidió seguir el consejo de Otuska, y esto fue lo que averiguamos.

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La parte del surrealismo

—Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré. Franz Kafka, en Ante la ley. franz_kafka_by_brunocarro-d7k0ahq

Eduardo Salhuana, ex congresista y ex ministro de justicia durante el gobierno de Alejandro Toledo, y hasta hace un tiempo, gerente general del gobierno regional de Madre de Dios, explica brevemente la creatividad surrealista, a lo Salvador Dalí, que derrochan los gobiernos centrales anteriores, y éste, cuándo piensan en políticas públicas de seguridad para Madre de Dios, y les asignan recursos. Hablamos con Salhuana el viernes 21.

No hay capacidad operativa de la Policía frente a una criminalidad tan rampante como la de la Pampa. Hay una comisaría en Mazuko, otra en Puerto Maldonado.

¿Cómo? Espectaculares despliegues policiales y militares para las interdicciones de la minería ilegal, que todo el mundo ve por la televisión, ¿y la Policía en Madre de Dios no tiene capacidad operativa? Por paradójico que parezca, Salhuana tiene razón. Las declaraciones tomadas al coronel Fernando Reátegui, jefe de la región policial de Madre de Dios, apuntan a lo mismo. Según Reátegui, su región policial cuenta en total con entre 20 y 25 efectivos, que tienen que multiplicarse para brindar seguridad a un área sumamente extensa. “Estamos esperando que vengan por lo menos unos 100 policías más, para quedarse, y especializarlos en nuestras unidades de investigaciones y de emergencias”.¿La seguridad ciudadana de Madre de Dios tiene tiene entonces un déficit de por lo menos 100 efectivos? ¿Y todos los policías que se ven en las interdicciones? Reátegui también explicó que los efectivos que participan de los operativos de interdicción, en su gran mayoría, provienen de la COINCRI (Complejo Interinstitucional contra el Crimen, una suerte de ventanilla única del Estado que articula a la Policía de medio ambiente, la SUNAT, el Ministerio Público, entre otras instituciones), en Palmeras, Mazuko. La policía de la COINCRI es una unidad sistémica que responde al Ministerio del Interior. Todo lo que entra a Madre de Dios por tierra, dice Washington Luza, fiscal superior  de Madre de Dios, “viene por una sola carretera y (pasa) necesariamente por Mazuko”. Si la COINCRI cumpliera con su “primera finalidad, del control […] eso nos daría como resultado la disminución de la criminalidad”.

Mapa de actores Madre de Dios

La entrevista con Luza fue hecha en abril de 2015, en el marco de una consultoría sobre las rutas de la trata de personas para la ONG CHS–Alternativo, que hasta julio de 2016 presidió Ricardo Valdés, hoy viceministro del Interior. Esto significa que el Ministerio del Interior conoce del tema, que sabe lo que pasa. Y con todo, la COINCRI parece sacada de Ante la ley, la parábola de Kafka, la historia de un guardián que guarda una puerta tras la que no hay nada. Porque entre abril de 2015 y la fecha, frente a las narices de la COINCRI se colaron maquinarias, equipos y combustible de contrabando, y cientos de víctimas de trata de personas, que fueron a parar al Km. 108 y a los campamentos de la minería ilegal.

Grandiosos espectáculos, explosiones incluidas, la patria ha sido reivindicada. Pero, ¿han contribuido las operaciones de interdicción de la minería ilegal a mejorar la seguridad de los ciudadanos en Madre de Dios? El coronel Reátegui opina que sí. “El sentimiento de inseguridad se ha aplacado bastante”, finaliza.

Por desgracia, muertes brutales como la de Yosabet y su pequeña no sólo fueron una percepción.

Créditos adicionales.

Traducción del quechua: Flor Condori.
Fotografía: Manuel Calloquispe

About Gabriel Arriarán

Es el director de Frontera Pirata. Licenciado en antropología por la PUCP, MsC in Social Anthropology por el LSE. Trabajó como reportero en LaMula.pe, fue colaborador de la revista Frontera D, en España, y de la plataforma de periodismo de investigación Convoca.pe, en Perú. Fue uno de los periodistas que participó de la investigación de los Panama Papers. Escribe sobre la actual fiebre del oro en la Amazonía, e investiga casos de trata de personas asociados a las mafias de la minería ilegal.