Moderación en pos del diálogo

Escribe:

Ernesto Escobar Ulloa

Mi situación particular es la de un peruano nacionalizado español que vive en Barcelona dando clases de español a extranjeros. Es lo que he hecho desde que llegué, hace quince años. Escribo también y he trabajado como periodista cultural, siempre dentro del marco de la literatura en español. Soy de esos que viven en Barcelona en un ambiente totalmente hispano. No necesito el catalán como otras personas que trabajan en otros contextos. Y no lo hablo, aunque lo entiendo, y lo leo. 

He visto la situación del independentismo volverse cada vez más insostenible a lo largo de los últimos siete años. Nunca he estado a favor de la independencia. Hay que recordar que hace menos de una década, el independentismo catalán sólo contaba con un 15% de aprobación. 

Creo que Cataluña y España serían más prosperas juntas. El problema es el encono exacerbado de la derecha española contra cualquier reforma de la idea de España. El nuevo Estatut de autonomía de 2006 fue aprobado en referendum y refrendado por el parlamento español, pero luego recortado y desnaturalizado por el Tribunal Constitucional a instancias del PP en el 2010. 

Hasta ese momento no se hablaba de independentismo en Cataluña, cuya aprobación hoy ronda prácticamente el 50%. El independentismo era como una fogata en la playa de la Barceloneta y con el PP se ha convertido en un verdadero incendio forestal.

Creo que hay puntos de encuentro que se pueden alcanzar con el diálogo. En ese sentido Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, me parece la líder más ecuánime y capaz de aglutinar a una mayoría que yo creo está a favor de la convivencia. Para el rey Felipe VI la Constitución es como la Biblia. No podemos esperar nada de él, pero él no gobierna. Podemos tomarnos su mensaje como el mensaje de navidad. Son los políticos quienes deben aportar la solución. El PSOE juega un rol fundamental, podría pactar un gobierno con Podemos. El PP necesita moderarse, regenerarse, y para eso necesita abandonar el poder, es una derecha demasiado anclada en el pasado, de figuras sombrías y matonescas, llenas de resentimiento, incapaces de dialogar y encima corrompidos hasta la médula. Me temo que no hay líderes a la altura en este momento salvo la alcaldesa, como he dicho, ni en España ni en Cataluña. El PSOE con su ambigüedad,  me recuerda a esa descripción que hace Victor Hugo de un marqués en Los Miserables: “ultra royaliste et ultra-voltairien. Cette varieté existé.”