Gallos en la cocina y gallinas en la calle: empresarios, estrellas y especialistas de la trata de personas en Madre De Dios

Desde hace cuatro años, Frontera Pirata ha venido investigando un cuaderno de cuentas incautado por la Policía de un prostibar de La Pampa: El Embassy´s, en el principal campamento de la minería ilegal en el Perú. 

El análisis de esta contabilidad ha revelado las conexiones entre la venta clandestina de cerveza y la trata de personas y la explotación sexual, en la capital nacional de estos delitos: el Km. 108 de la Carretera Interoceánica, en la región de Madre De Dios. 

Una entrevista hecha con la dama de compañía estrella del Embassy´s, resulta en esta exhaustiva descripción de la organización empresarial de este prostibar, y, además, en el aporte de un dato fundamental: el nombre de una distribuidora de cerveza con un pie en la formalidad y otro en el crimen. 

Esta es la tercera entrega de Los cuadernos del Embassy´s: la serie de reportajes sobre la microeconomía de la trata de personas en Madre De Dios.

Una serie de coincidencias producirían que, al año siguiente de conocer a SQ en el penal de San Francisco, en septiembre de 2015, volviera a tomar contacto con ella. Entonces había vuelto a Madre de Dios como fixer para las cineastas Mary Jiménez–Freeman y Bénedicte Lienhard, que buscaban actores para su próxima película en Madre de Dios.

En Mazuko, por intermedio del alcalde, habíamos entrado en contacto con una presunta tratante que había purgado varios meses de prisión preventiva junto con SQ en la cárcel de Puerto Maldonado. Ella nos proporcionó su nuevo teléfono y, pocas horas después, estábamos con ambas sentadas en la plaza de esta pequeña ciudad. Como su compañera de prisión, SQ había salido con libertad bajo comparecencia, y así continuaba con el juicio interpuesto contra ella por el agravio de una menor, víctima de trata y explotación sexual. Hacía ocho meses que se encontraba libre. Tenía mejor talante que la primera vez que la conocí, en marzo de 2014. Se la veía cambiada. Estaba contenta. El sol había encendido las chapas rojas que suelen tener las mujeres en la puna a unas mejillas  que, bajo la sombra del encierro,  no tenían más que una única tonalidad gris. Había vuelto a trabajar como cocinera en algún prostibar de La Pampa, al interior de la Reserva Nacional del Tambopata, y había salido embarazada de su nueva pareja. En esa conversación, SQ fue explicando cómo funcionaba el Embassy´s: quiénes eran los jefes y cuál era la estructura empresarial del negocio.

El organigrama de un emprendimiento clandestino

Aunque era un bar clandestino, el Embassy´s tenía organigrama empresarial clásico, con un presidente o un director  orquestando el negocio; y un socio y gerente general por debajo de él ejecutando las órdenes de su superior. Domingo Ramos Mamani, el socio capitalista, era que hacía de director. Vivía en Ilo. En la actualidad está fugado de la justicia, con una requisitoria, y escondido, al parecer, en Bolivia. Ildefonso Mamani Mamani, el otro socio, el que hacía las veces de gerente general de esta empresa clandestina, no vivía en el Embassy´s. Él y su pareja, Nérida Tincco Farfán (fallecida en un accidente de tránsito meses después de la intervención) se alojaban en los hostales de los alrededores, e iban alternando entre uno y otro, para evitar que la Policía los sorprendiera durante una intervención como la que acabó con el local.

En paralelo, dos mujeres se encargaban de la contratación de nuevo personal o, lo que es lo mismo, de alimentar al prostibar de víctimas de trata de personas y explotación sexual.  Un gerente financiero (en este caso, JALL, cajero y mozo); y una gerente de recursos humanos (SQ, la cocinera, encargada de vigilar y alimentar a las damas de compañía), completaban la nómina. Sus nombres se han codificado para resguardar su seguridad.

Por debajo de ellos, entre 10 y 17 chicas, dependiendo del día, eran explotadas sexualmente en la venta a destajo de botellas de cerveza a obreros y trabajadores de la minería ilegal.

En el Embassy´s había chicas de confianza que cobraban diariamente las comisiones de venta. Eran explotadas sexualmente, pero podían ir y venir. A las demás, entre el personal fijo de unas 10 mujeres, había 8 víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual. Damas de compañía como la misma LMQC, a quién las multas, la privación de su libertad y la privación de sus pagos las había colocado en situación de trabajo forzoso.

La estrella del Embassy´s

La distinguen señas que podrían reconocerse a la distancia, en ella o en cualquiera: los rizos negros, recién lavados, el pelo que le cae alborotadamente sobre los hombros, el rímel en los párpados, el carmín en la boca. Su boca expide un aliento a alcohol que la siesta y la ducha de la tarde no lograron disipar. Un top ceñido al torso delinean unos pechos generosos y deja el ombligo al aire. Su vientre es perfectamente plano.  Viste unos jeans ajustados, amarrados a la cadera, y calza unos zapatos de tacón. Unos tacones para andar entre el arenal y la basura del Km. 108 de la Carretera Interoceánica. Podría parecer una adolescente cualquiera que acaba de salir de un after y se prepara para la siguiente fiesta de la noche sólo que, en su caso, la fiesta es el trabajo, o al menos una parte de él. La otra parte consiste, o ha consistido en, literalmente, producirse. Ella, ese cuerpo adoctrinado por la noche, es la encarnación de la fiebre del oro en Madre de Dios: un territorio hermoso, unos cuantos años de excesos, y luego…¿luego?

Fichas apuntadas a las chicas de un prostibar

Antes de despedirnos, SQ contactó a Frontera Pirata con ella, EVC, una mujer nacida en Puerto Maldonado, una madre soltera que después de separarse de su pareja, una mañana de septiembre de 2013, se había presentado, sola, a las puertas del Embassy´s, con su bebé en brazos. En los meses que seguirán, el Embassy´s será para ella un alojamiento, una pensión, un centro de trabajo y una guardería, y EVC se convertirá en la estrella del local.

Por aquellos días, según consta en la contabilidad incautada por la Policía, EVC había recibido un adelanto de S/.5610, y todavía se le adeudaba una suma de 956 soles por comisiones por la venta de cerveza y otras bebidas, y por salidas con los clientes a los hostales de la zona. En total, S/.6566  por poco menos de 90 días trabajo. Con el dólar cotizándose a noviembre de 2013 a un promedio de S/2,8, esto hace una remuneración media mensual de  2188,6  soles mensuales (US$761,64).

Según el INEI, en el 2012 el ingreso promedio mensual proveniente del trabajo en el Perú era de S/.1141. En Madre de Dios, la región que en términos monetarios es la menos pobre del país, ese monto asciende a los S/.1821,9. Los ingresos de EVC, pues, suponían casi tres veces el salario mínimo de ley –que en el 2013 era de 750 soles–, duplicaban el ingreso promedio mensual en el Perú, y eran superiores al promedio de su región. Nada mal para adolescentes que apenas tienen concluidos los estudios secundarios.

Trabajar como dama de compañía puede conducir a una adolescente a una situación de brutal explotación y esclavitud, pero también, como es el caso de EVC, puede pagar, y para los estándares peruanos, pagar bien. Si el ingreso mensual de EVC suponía casi tres veces el sueldo mínimo mensual, el de LMQC  –la adolescente por la que SQ había terminado en la cárcel– era de la mitad: 380 soles al mes.

EVC defendió a SQ con decisión. La cocinera no era la dueña del local.  LMQC había mentido sobre su edad.  Lo que dijo aquella tarde en el Km.108 es, además, consistente con la declaración que brindó al Ministerio Público. Allí había reconocido en las fotos  a los dueños del Embassy´s y a las encargadas del reclutamiento de las víctimas. El nombre real de “Álvaro”era Ildefonso Mamani Mamani, y el de “José”, Domingo Ramos Mamani. Las declaraciones del resto de las chicas coinciden con las EVC. “Álvaro” y “José” eran los dueños. Pero ninguno de los dos había ido preso y, en cambio, quién se había pasado 18 meses con prisión preventiva era la cocinera, SQ. La prisión preventiva, sin sentencia, lejos de ser excepcional, se ha convertido en la norma de un deficiente sistema de justicia.

¿Negligencia, falta de medios, de agallas, qué pasa con el Ministerio Público en Madre De Dios?

El desecamiento de la estructura empresarial del Embassy´s deja una clara interrogante.  Mucha de la información aquí contenida está un expediente del Ministerio Público en Puerto Maldonado. Este caso estaba a cargo del fiscal Luis Alberto Sánchez. Sánchez, pues, tenía identificados a los beneficiarios del Embassy´s, Ildefonso Mamani y Domingo Ramos. Sin embargo pidió prisión preventiva para la cocinera, y permitió que se le escaparan las tortugas. Luego salen el entonces viceministro del interior, Ricardo Valdés, y ahora director de la ONG CHS–Alternativo (de cuyos eventos Sánchez suele ser caserito), a pedir más sentencias.

Esta presión ha conducido a que el caso de SQ no sea una excepción. En la cárcel de San Francisco, es posible encontrar cajeras, cocineras, damas de compañía e incluso víctimas de esclavitud, detenidas y sentenciadas –vaya ironía– por trata de personas. Y muchos de ellos tienen un común denominador: el fiscal Sánchez.

El Ministerio Público, el Ministerio del Interior y su filial en la sociedad civil (CHS–Alternativo) tienen entre sus carpetas elementos y recursos más que suficientes para seguir la ruta del dinero que genera el tráfico de cerveza en la trata de personas:  de los prostibares al distribuidor, y del distribuidor a Backus y Johnston. Son más de 10 años de especialización en el tema, millones de dólares de la cooperación internacional, ¿y nunca se les ocurrió seguir al dinero, y ver hasta donde llegaba? ¿Es que, cuando se trata de una cocinera, son gallos en la cocina, pero cuando se trata de una corporación, son gallinas en la calle?

La conversación con EVC dejó un dato fundamental: el nombre de la distribuidora de cerveza en el Km. 108 de la Carretera Interoceánica. La pista por la que puede rastrearse cómo, desde hace años,  30 mil cajas mensuales de cerveza producidas por la empresa Backus y Johnston, ahora propiedad de Ambev, terminan en la Pampa, favoreciendo la trata de personas y la explotación sexual de menores: Candia.

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About Gabriel Arriarán

Es el director de Frontera Pirata. Licenciado en antropología por la PUCP, MsC in Social Anthropology por el LSE. Trabajó como reportero en LaMula.pe, fue colaborador de la revista Frontera D, en España, y de la plataforma de periodismo de investigación Convoca.pe, en Perú. Fue uno de los periodistas que participó de la investigación de los Panama Papers. Escribe sobre la actual fiebre del oro en la Amazonía, e investiga casos de trata de personas asociados a las mafias de la minería ilegal.