Carlos Lorenzo: “La intervención del Estado está mal vista pero creo que la cultura se debe proteger e incentivar”

Siguiendo con nuestro tratamiento de la precariedad de la industria editorial independiente, conversamos con Carlos Lorenzo, uno de los socios de Escena Libre, librería que fundó junto con Ana Bustinduy. Con él abordamos varios temas, como los beneficios que ganan los lectores cuando una ciudad cuenta con librerías con identidad propia. Durante el diálogo también le consultamos sobre el impasse surgido con Penguin Random House (ver la parte final del texto).

En octubre próximo vence la actual Ley del Libro que incluye importantes beneficios tributarios para el fomento de la edición. Una nueva propuesta ha sido trabajada en conjunto entre el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional, la Asociación de Editoriales Independientes del Perú y la Cámara Peruana del Libro (CPL). Justamente, esta última ha recalcado que el proyecto toma en cuenta toda la cadena de valor del libro (escritores, editoriales, bibliotecas y lectores) y propone, entre otros puntos, la “inafectación del IGV a la importación y venta de libros y productos editoriales afines”. El próximo episodio es el debate que se dará en el Congreso en esta nueva legislatura. Y con los antecedentes de nuestros congresistas no se puede descartar que alguna bancada rechace parte de los planteamientos de una ley.

Sobre esto, y varias cosas más, conversamos con Carlos Lorenzo, librero y socio de Escena Libre.

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Carlos Lorenzo y Ana Bustinduy (lado derecho de la foto) durante la presentación de un libro/Foto: tomada de Pinterest

 

¿Qué buscan los lectores que acuden a Escena Libre?

Nuestra apuesta, y creemos que debería ser la de todas las librerías, es por la bibliodiversidad. Que cada una se especialice en un determinado número de temas o construya una identidad a partir de su selección de libros. En nuestro caso, las personas no vienen a buscar las últimas novedades. Para eso vas a Crisol o esperas que inicie la FIL Lima. Vienen a nosotros por libros especiales o difíciles de conseguir. Títulos que se publican en sellos independientes que no tienen acceso a grandes cadenas.

¿Tienen una buena relación con las editoriales independientes?

Desde que estábamos en Barranco, nos sentíamos identificados con la manera de trabajar de los independientes. (Como dije anteriormente) es una apuesta por la bibliodiversidad y sobre todo porque es importante mostrar al público que se están publicando libros interesantes fuera del círculo mediático. Estamos abrumados por la última novedad de uno u otro autor y nos estamos perdiendo de otros libros que están saliendo.

Cuando he conversado con editores independientes una de las quejas más frecuentes es la impuntualidad de los pagos por parte de las librerías.

Nosotros siempre hemos sido puntuales. De hecho lo hemos priorizado porque nuestra apuesta es pagarles a ellos. Cuando hemos tenido problemas, por ejemplo cuando hemos pagado una semana después y no al día de recibir la factura, se les ha explicado. Ellos han entendido y todo el mundo está cobrando. De hecho nos ha pasado que un editor independiente llama y nos dice: ‘Voy a sacar un libro, ¿tú crees que podrías liquidarme para poder editarlo?’ Y lo hemos hecho. Nuestro apoyo siempre ha ido ahí. Eso no quiere decir que hemos dejado de pagarle a las grandes editoriales. Simplemente no nos hemos aprovechado de los independientes. Todo lo contrario.

¿Por qué no han participado en la FIL Lima?

Nosotros nunca hemos participado. El hecho de que los precios que no sean fijos permite que cualquiera pueda rebajar el valor de los libros. En España, por ejemplo, da igual si te vendo yo o el stand de Planeta porque el precio debe ser el mismo. Nadie puede hacer rebajas de, 30%, 40% o 50% porque lo que haces es devaluar la imagen o la idea del valor del libro. Recordemos que en el precio final del libro hay una cadena detrás.

Cuando vamos a la FIL Lima, ¿quiénes tienen los stands más grandes? Las distribuidoras más grandes que tienen una lógica de mercado y no hay ninguna crítica por ese lado. Entonces, eso quiere decir que al vender directamente se están saltando el último paso de la cadena de libro que son las librerías. Los descuentos que ofrecen es el ahorro de mi parte por decirlo de alguna manera. Entonces, si yo voy a la feria no podría vender los mismos libros que me dejan esas distribuidoras con el precio rebajado porque estaría perdiendo dinero.

Ahora, ¿por qué hay librerías que sí participan? Porque no dependen de una consignación de las distribuidoras, como es el caso de La Inestable que importa libros. Pudimos haber utilizado esta opción pero lo cálculos no cuadraban. Si tú inviertes unos S/ 12 mil en armar tu stand, para recuperar ese dinero tienes que facturar S/50 mil. Ahora mismo no tenemos ese dinero en esta librería. Es una apuesta fuerte.

En octubre vence la Ley del Libro. Como librero, ¿qué esperas de la nueva norma que la reemplazará?

Un acuerdo mínimo sería renovar lo que hay ahora. Creo que el IGV debe mantenerse en cero. Ya los libros son caros (sin estar grabados por el IGV), si subes un 18% el precio, ¿quién va a comprarlos? Se estaría limitando al público lector. Ahora, yo no soy un político pero veo cosas que funcionan. Pienso en la ley del precio fijo introducida con el fin de proteger a las librerías para que no entren en una competencia desleal con las grandes superficies comerciales que al tener un mayor volumen de ventas pueden tener descuentos mayores.

Creo también que debería fomentarse el trabajo de los editores independientes para que dejen de ser supervivientes. Han demostrado que trabajan bien aun cuando deben compaginar su actividad con otras labores porque la plata no alcanza. ¿Subvenciones? Podría ser. Yo sé que en Perú la intervención del Estado está mal vista pero creo que la cultura se debe proteger e incentivar.

A su vez hay que articular una red de bibliotecas públicas. Por ejemplo, en España las bibliotecas públicas no comprar a las distribuidoras o editoriales para tener un mejor precio. Compran a las librerías para favorecer a los agentes de la cadena del libro. Se benefician los distribuidores, editores, escritores y las librerías. Todo el mundo gana. Se opta por tener un circuito saludable.

 

¿Con qué dificultades se enfrentan las librerías independientes como Escena Libre?

De arranque, los libros dejan pocos beneficios. Por eso necesitamos un circuito mayor. Estamos muy concentrados en el eje San Isidro-Miraflores-Barranco. ¿Por qué sucede esto? ¿Falta de riesgo o dinero? No sabría decirlo con exactitud. Eso sí, hay que fomentar la lectura. Cuando las personas se habitúan a la lectura, consumen más libros. Eso, a la larga, hará que un editor, en un país con 30 millones de habitantes, se anime a aumentar su tiraje de 500 a 1000 ó 2000. Con ello podrá reducir costos y disminuir el precio de venta para generar un mayor consumo. Planeta, por ejemplo, ha tenido la iniciativa de editar sus grandes éxitos, como De dónde venimos los cholos de Marco Avilés, en un formato con un precio accesible: S/19.90. Este es un precio que se puede pagar. Y claro para lograrlo debes mandar un tiraje de 3000. Y lo haces porque sabes que vas a vender los ejemplares, a pesar de que ha tenido una edición en formato grande a S/ 45. Creo que las grandes editoriales deberían arriesgarse más.

Por otro lado, las librerías pequeñas tenemos que competir con las cadenas grandes. La mayor parte de los libros no se editan localmente; se importan. En otras palabras, todas las multinacionales traen los títulos que consideran que se pueden vender aquí. Pongamos un ejemplo: un libro del escritor francés Emmanuel Carrère. Todo el mundo quiere leerlo, sin embargo su precio es caro. Supongamos que traen 200 ejemplares para todo el Perú. Es cierto que en el Perú hay pocas librerías pero solo en Lima hay 50. Entonces viene una librería y dice: Tengo 10 locales. Quiero 100 ejemplares. Viene otra librería y dice: tengo seis librerías en Lima. Quiero 40 ejemplares. Y así. Nosotros sabemos que si nos tocan 10 o 20 los vendemos, pero nos tocan tres. Y es un libro que nos gustaría tener para mantener nuestra identidad pero tengo que esperar y a veces no mandan otro cargamento. Entonces llamas y te dicen pero en la librería X hay 40 ejemplares todavía. Recién cuando hacen las devoluciones puedo conseguir dos más. Esa es una muestra de lo que enfrentamos las pequeñas librerías. Por ello, algunas apuestan por importar todo.

 

Un aspecto importante de Escena Libre es la organización de eventos ¿Este es un factor clave para el desarrollo de una librería?

Siempre lo entendimos así. Una librería no puede ser una zapatería donde entras, compras y te vas. Tiene que haber vida. Te identificas con una serie de temas y si hay información sobre ellos es fundamental que se genere debate, especialmente porque es el único futuro que se tiene. En Perú no ha pasado pero, en España, Amazon ya tiene una sede. Pides un libro y al día siguiente lo tienes en tu casa. Si puedo conseguir el libro que quiero de esa manera para qué voy a la librería. Esta, entonces, tiene que ser algo más que un punto de venta. Hay librerías que apuestan por unir los libros con los vinos, o con una cafetería. Nosotros optamos por las actividades.

 

 Sobre el pedido de Penguim Random House

El pasado 1 de agosto, Escena Libre comunicó a sus seguidores que la editorial Penguin Random House (PRH) le había pedido la devolución total de sus libros que la librería tiene en stock. Se añadía que no recibían sus novedades desde hace tres meses. Frontera Pirata conversó con Lorenzo al día siguiente. Él ratificó la información dada a través de las redes sociales y señaló que los problemas habían comenzado en enero de este año, cuando se quejaron de que el servicio de la editorial había perdido calidad. Lo siguiente fue una solicitud de inventario a la librería, la cual fue aceptada sin ningún problema. “Quedaron pendientes de enviar un movimiento. No nos lo enviaron hasta hace unos días en que nos pidieron la devolución de una línea”, explicó Lorenzo. Sin embargo, a pesar de lo sucedido no pierde el buen ánimo: “Nos afecta pero no somos catastróficos tampoco. Y en estos meses, otras distribuidoras han generado mayor facturación”.

Frontera Pirata pudo acceder a la posición oficial de PRH sobre este asunto y es la siguiente: la editorial no ventila las relaciones que tiene con sus clientes en medios públicos.

 

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